“No creo que la gente entienda realmente por lo que hacemos pasar a nuestros vehículos”, comentó Susan Regalia, quien lidera las pruebas de durabilidad para algunas de las pick-ups más icónicas de Ford como supervisora de operaciones en el Campo de Pruebas de Michigan (MPG) en Romeo, Michigan.
“La mayoría de las personas se sorprendería mucho al ver todo lo que hacemos para probarlas”.
Raza Fuerte (el equivalente local del célebre Built Ford Tough utilizado globalmente desde 1979) no es solo un eslogan publicitario llamativo. Es la inspiración diaria de los equipos que realizan las pruebas de durabilidad de Ford: un maratón de ensayos severos diseñados para condensar el desgaste de diez años o 240.000 kilómetros (150.000 millas) en tan sólo cuatro meses.

“Eliminamos todo lo que sea fácil”, explicó Regalia. “Intentamos exigir a estos vehículos tal como lo harían nuestros clientes más demandantes”.
Durante esos cuatro meses, el vehículo de prueba está en uso casi constante. Las pruebas de dinamómetro miden el rendimiento del motor a través de la potencia, el torque y las RPM. Las superficies de las pistas están plagadas de baches y bandas sonoras. Las camionetas se enfrentan a desafíos que van desde escalones y trepadas sobre rocas hasta fosas de agua.
Las generaciones anteriores de evaluadores de campo solían llevar los vehículos al oeste del país para conducirlos por lechos de arroyos reales. Hoy, el campo de pruebas cuenta con su propia versión artificial llamada Silver Creek que ofrece los mismos desafíos —pero con un poco más de predictibilidad que un arroyo natural— para obtener resultados de prueba más consistentes. También dispone de una colina -Power Hop Hill- donde los vehículos trepan por una empinada pendiente repleta de desniveles y baches extremos en todo su trayecto.

Los vehículos no solo se prueban en múltiples superficies, sino que también lo hacen bajo cargas extremas. Se los evalúa tanto con el peso en orden de marcha (lo que se esperaría con solo el conductor y un acompañante) como con el peso bruto total del vehículo.
También se prueban con la carga máxima segura, que puede colocarse en la parte trasera o delantera de la pick-up para simular actividades exigentes como el despeje de nieve.
Los pilotos de prueba conducen los vehículos las 24 horas del día, soportando vibraciones e impactos, el traqueteo de las cargas encadenadas y el ruido de la ruta.
Durante el trayecto, observan detalladamente desde el tacto del volante y los ruidos inusuales hasta el comportamiento dinámico del vehículo.
Todo esto puede resultar sumamente agotador para que los humanos lo conduzcan de manera repetitiva, por lo que ahora se incorporaron robots para transitar por algunas de las superficies más difíciles. Recientemente, estos robots "se graduaron" en la pista de carreras: a veces se pueden ver hasta 20 de ellos al mismo tiempo recorriendo trayectorias en la pista de alta velocidad.
Los robots aportan una precisión milimétrica a la pista de pruebas. A diferencia de los humanos, pueden realizar la misma prueba exactamente a la misma velocidad, una y otra vez.
Sin embargo, las personas introducen la variabilidad de la vida real en los ensayos, y cada piloto aporta una perspectiva única y valiosa al proceso. Es por eso que el método de prueba combina la consistencia robótica con la percepción humana.
Durante todas las pruebas de durabilidad de Ford, los registradores de datos instalados en el vehículo envían información constante a los operadores sobre una infinidad de parámetros, desde la temperatura de los amortiguadores hasta la velocidad de las ruedas.
“Cada vez que surge un problema nuevo, lo celebramos, porque significa que lo detectamos antes de que lo haga un cliente”, señaló Andrew Kernahan, director de programas de vehículos para pick-ups pesadas y plataformas.
“Luego, abordamos el inconveniente mediante un conjunto de técnicas rigurosas y estandarizadas de resolución de problemas para identificar las causas raíz, tomar medidas correctivas sólidas e implementarlas lo más rápido posible”.
Los equipos de ingeniería también se mantienen en estrecho contacto con las áreas de atención al cliente, recopilando datos para actualizar constantemente los estándares de calidad. De esta manera, las pruebas de durabilidad actuales reflejan con total fidelidad el uso real que los usuarios le dan a sus vehículos.
Y este proceso no se realiza una sola vez. Los vehículos concebidos bajo el ADN Raza Fuerte se someten a pruebas de durabilidad no solo en la etapa de prototipo, sino también al inicio de la producción en serie, momento en el que se validan las mejoras de diseño surgidas de las pruebas anteriores.
“Realmente no hay sustituto para poner a prueba un vehículo al límite”, afirmó Kernahan. “Son pruebas en el mundo real diseñadas para validar la calidad de las pick-ups Ford para nuestros clientes”.

