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El arquitecto de Pacheco: recuerdos de mi padre
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José María Ugarte
07.10.26

El arquitecto de Pacheco: recuerdos de mi padre

A comienzos de los años 60, mi padre, Federico Ugarte, junto a sus socios, dirigió las obras del Centro Industrial Ford en Pacheco. Un hijo recuerda esos años.

Nací en 1948. Según mis matemáticas tendría unos 12-13 años cuando el estudio de mi padre dirigía las obras en la planta de estampado, montaje y pintura de Ford Motor Argentina en Pacheco, incluida la icónica “cebolla”.  

El arquitecto de Pacheco: recuerdos de mi padre

El estudio, integrado por mi padre junto a Rafael Onetto, Ballvé Cañás y Nicolás Musheli, actuaba como asociado local de Smith, Hinchman & Grylls, traduciendo y adaptando dibujos y especificaciones que reportaban semanalmente a Detroit. Esa relación directa con la casa central recaía sobre todo en Ballvé Cañás, el único de los cuatro que hablaba inglés.

Federico Ugarte y Carlos Onetto

De esa época me queda el recuerdo cotidiano: despedir a mi padre, vestido y desayunado con puntualidad, para emprender su camino a la Ford. Era su tema de todos los días. Vivíamos a una cuadra del zoológico, y mientras se encaminaba "al campo", con mis hermanos viajábamos en el tranvía 10 o el 63 hasta Callao y Tucumán para ir al Colegio del Salvador. A la noche, volvíamos a encontrarnos para la cena, en la que casi siempre había una anécdota del día para compartir. Sin celulares mediante, la noche se coronaba desde el teléfono de casa a algún contratista para recordarle la hora del encuentro en la obra al día siguiente.

El arquitecto de Pacheco: recuerdos de mi padre
El arquitecto de Pacheco: recuerdos de mi padre

Nuestro auto era un Ford 1947, en el que viajábamos los siete hermanos junto a nuestros padres.

Mi padre fue con el correr de los años, dos veces Secretario de Vivienda de la Nación, presidente del Banco Hipotecario, presidente de la Sociedad Central de Arquitectos, vicepresidente de la Federación Panamericana de Arquitectos y presidente de la Asociación Amigos de la Ciudad. En fin, era un tanque...o mejor dicho, un Ford en persona.