Cuando el terreno está mojado y pisas el acelerador de tu vehículo, es muy común sentir que una llanta resbala por un segundo. La razón por la que no pierdes el dominio del auto tiene un nombre: control de tracción. Es una asistencia inteligente que evita que las ruedas patinen al arrancar, haciendo todo el trabajo por ti.
Para entenderlo fácil, piensa en lo que pasa cuando caminas sobre un piso con agua y un pie se te resbala: tu cuerpo reacciona solo, te apoyas mejor y reduces el paso. En un vehículo ocurre exactamente lo mismo. Varios sensores vigilan el giro de cada rueda en todo momento. Si detectan que una llanta gira más rápido que las demás porque no tiene suficiente agarre, el sistema la frena de manera suave o disminuye un poco la fuerza del motor hasta que recupera la adherencia.
En los vehículos Lincoln, el sistema AdvanceTrac® realiza este ajuste en milésimas de segundo y de forma automática. Si alguna vez observas que parpadea una pequeña luz en el tablero, significa que la tecnología está trabajando para protegerte. Tómalo como una señal oportuna: el camino está resbaloso, así que conviene bajar la velocidad y manejar con calma.
La tecnología te ayuda a mantener el control, y tu atención completa el trabajo, con AdvanceTrac®, cuentas con una asistencia inteligente para seguir tu camino con mayor confianza.


