Inspirados por todas las miradas e historias compartidas en “Detrás del encuadre: cuando el camino se convierte en historia”, hacemos foco en una imagen que dio la vuelta al mundo. Toda gran captura exige búsqueda, técnica y, en este caso, mucho polvo. El fotógrafo Marcin Kin nos cuenta en primera persona el proceso detrás de la foto viral de la Raptor T1+ en pleno desierto:
El mundo vio una espiral de arena perfecta, que parecía desafiar las leyes de la física. Sin embargo, mi realidad era muy diferente. Estaba en la mitad del Rally Dakar, operando al límite de mis fuerzas, cuando mi celular empezó a vibrar sin parar. Ellos vieron la imagen final, impecable; yo seguía cubierto de arena en el mismo lugar donde se había tomado.
Fue una sensación extraña. Yo todavía estaba ahí afuera, bajo el calor del desierto, mientras esa foto cobraba vida propia. No fui consciente del impacto que había tenido hasta que llegué al King of the Hammers, en Estados Unidos. La gente miraba mi Instagram y le brillaban los ojos: "¡Ah, fuiste vos el que sacó esa foto? ¡Increible!" Es una sensación muy linda recibir ese reconocimiento.

Todo el mundo da por hecho que fue un golpe de suerte, algo irrepetible en pleno rally. Pero la verdad es que no fue así.
Esa foto no es una historia de suerte, es una historia de proceso y precisión. Ni siquiera fue sacada en el Dakar. Nació de una sesión de fotos organizada por Red Bull y por Grid Media Agency. Ya había capturado ese efecto con varios autos antes —sé exactamente cómo ejecutarlo—. Todo empieza encontrando el lugar adecuado, sabiendo cómo guiar al piloto y entendiendo los mínimos detalles. Como ya había registrado muchas versiones de este efecto en el pasado, decidí enfocarme en perfeccionarlo con la Raptor T1+.


Se vuelve una danza. Soy yo en la radio con un piloto profesional como Mitch Guthrie Jr., diciéndole: "Necesito que pases a 10 centímetros de mí", sabiendo que él va a acertar en el punto exacto. Nosotros probamos y probamos, repitiendo la maniobra. No es solo sacar una foto; es dirigir un momento hasta que la calidad de la arena, el ángulo del sol y la forma de la espiral estén perfectos. Esa imagen no es suerte, es una técnica replicable, perfeccionada a lo largo de los años.

Esa perfección controlada está a un mundo de distancia del caos lindo e impredecible del Dakar real. En el rally, luchás. Luchás contra el auto, luchás contra la naturaleza y luchás contra el cansancio extremo. Por siete días seguidos, sobreviví solo a base de croissants y cortisol. Ahí afuera, aprendés lo que realmente importa. Olvidate de los equipos sofisticados, la única cosa sin la cual no puedo vivir es un paquete de toallitas húmedas. Después de pasar 12 horas comiendo polvo, solo limpiarse la cara parece el mayor lujo del mundo.
La Raptor T1+ es una máquina brutal. La escuchás antes de verla. Tiene ese rugido crudo y agresivo que todos amamos. Desde un ángulo, es una pick-up americana clásica e imponente; desde el otro, es un juguete futurista con el que soñabas cuando eras chico. Era el vehículo perfecto para una foto que exigía tanta fuerza como arte.

Nunca planeé ser el tipo que saca fotos así. Fue un accidente total. Al crecer en Polonia, no era lo suficientemente bueno en esquí o en snowboard como para seguirles el ritmo a mis amigos. Entonces, para seguir en el grupo, agarré la cámara de mi papá y empecé a fotografiarlos. Mi trayectoria desde aquellas montañas nevadas hasta esa espiral de arena empezó con un llamado. Red Bull necesitaba un fotógrafo en Marruecos... en dos días. Yo nunca había pisado otro continente, pero dije que sí, y mi aventura empezó.

Para quien quiera sacar su propia foto "imposible", mi consejo es simple: empezá de a poco. Salí con un amigo y su pick-up vieja y andá al barro. Aprendé tu oficio donde los riesgos sean bajos. Lo que yo hago con pilotos profesionales son riesgos calculados. No podés hacer eso con un amateur, así es como la gente se lastima. El camino hacia esa foto perfecta es largo, y empieza con las pequeñas cosas. El comienzo no solo es importante; de muchas maneras, lo es todo.
Marcin Kin es fotógrafo de deportes de motor


